Edición Impresa: 08/18/2008

Los colombianos pidieron libertad de los secuestrados

Miles de colombianos en varias ciudades del mundo se unieron para pedir paz.
Foto del Servicio Católico de Noticias

NUEVA YORK- En Bogotá, Madrid, Leticia, Miami, Cartagena, París, Barranquilla, Nueva York, Cali, Atlanta, Medellín, San Andrés, y quien sabe en qué otras más localidades del mundo, se desarrolló en un ambiente festivo, el reclamo del mundo para que todos los secuestrados que hay en Colombia, algo más de tres mil personas, sean dejados en libertad cuanto antes, pero en el fondo lo que se sintió es el rechazo a tan inhumano y execrable crimen que padecen esos compatriotas en manos de las FARC y otros grupos subversivos que operan en Colombia.
Se calcula, de primera mano, que unas seis millones de personas, disgregadas por los diferentes puntos cardinales del mundo, hicieron parte de una u otra manera, de la jornada que se cumplió el pasado 20 de julio, con las actuaciones de los más sobresalientes artistas con que cuenta la nación, empezando con Shakira, acompañada por Carlos Vives desde Leticia, hasta la presentación de Juanes y el colombo-español Miguel Bosé en París, en actos sin precedentes en la historia del país.
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, acompañado por los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, y del Perú, Alan García, encabezaron la concentración en Leticia, en el punto final del sur del país, pero con fronteras con Brasil y Perú, con una multitudinaria presencia de compatriotas que celebraron con entusiasmo el acto, reclamando con amor patriótico que sean liberados todos los secuestrados colombianos, cualquiera que sea su estrato, color político, profesión u oficio, antes de que sea demasiado tarde.
En París, al lado de Juanes y de Miguel Bosé, estuvo Ingrid Betancourt, la ex candidata a la Presidencia de Colombia, quien fue rescatada sana y salvo en una acción desarrollada por miembros del Ejército Colombiano el 2 de julio pasado, luego de seis largos y penosos años de cautiverio, conjuntamente con los tres contratistas norteamericanos que estaban en poder de las FARC desde hacía cinco años, y once miembros más de la milicia colombiana, entre miembros del Ejército y de la Policía, la mayoría de ellos, con más de ocho años de estar secuestrados.
En Bogotá, donde se calcula que hubo una concentración jamás vista, se pudieron observar carteles que rechazan a las FARC y exigen la libertad inmediata y sin condiciones, de todos los secuestrados que tiene es grupo narcoterrorista que delinque en Colombia.
Además de Madrid y Nueva York, en cuya ciudad hubo una afluencia considerable de colombianos y de ciudadanos de otros países que quisieron acompañar a los compatriotas en la jornada, en otras localidades como Miami y Atlanta, hubo expresiones de total rechazo por el cautiverio de tantos connacionales en poder de los grupos subversivos.
La celebración del 20 de julio en Colombia y en otras localidades mundiales en donde tienen asiento miles de colombianos, se cumple en conmemoración por la acción libertadora del país del dominio español, que acaba de llegar a los 198 años de independencia; pero en esta oportunidad, la jornada sirvió como protesta y repudio contra las FARC.
Ingrid aprovechó la ocasión para decirle al nuevo jefe de las FARC, ‘’Alfonso Cano’’, que ‘’en donde se encuentre… en cualquier lugar de la selva... vea a esta Colombia, mire la mano tendida del presidente Uribe, entienda que ya no es hora de derramar más sangre, de que es hora de cambiar esos fusiles por rosas", palabras que se reprodujeron como un eco desde la Plaza del Trocadero, al pie de la Torre Eifell, hacia el resto del mundo.
Por otro lado, en la histórica ciudad de Cartagena, la concentración contó con la presencia del secretario de Agricultura de Estados Unidos, Edward Schafer; los representantes a la Cámara de ese país, Gerald Weller, Allen Boyd y Henry Cuéllar; y del Embajador en Bogotá, William Browfield, quienes estuvieron acompañados por la alcaldesa de la urbe, Judith Pinedo y por el gobernador de Bolívar, Joaco Berrío, y de unas cien mil personas que, con pañuelos blancos, clamaban por la paz y la libertad de los plagiados.
En, Medellín segunda ciudad en importancia del país, se congregaron alrededor de unas 800 mil personas, que se encontraron con una gigante pancarta, en la cual se leía: ‘’Guerrillero, yo se que eres un secuestrado más. ¿No sientes deseos de vivir en el paraíso de la libertad?", en cuya localidad actuó Andrés Cabas, quien estuvo acompañado por el alcalde Alonso Salazar, y de otras autoridades.
En Madrid, el concierto estuvo a cargo de Peter Manjarrés y Alfredo Gutiérrez, quienes durante su actuación en la Plaza Mayor de la capital española, tuvieron que detener sus presentaciones en varias oportunidades, ante el coro al unísono de ‘’libérenlos ya…no más secuestrados en Colombia’’.
En Bogotá, la capital colombiana, se calcula que más de un millón de personas hicieron parte de una u otra manera de la jornada patriótica y de rechazo a las acciones repudiables de la guerrilla, que convirtieron a la urbe en una ‘’bandera’’ blanca, clamando por la paz de la nación y porque ‘’no hayan más secuestrados en nuestras bellas tierras’’-
"Es hora de dialogar para ponerle fin a esta guerra injusta’’, expresó Juanes desde París, mientras que los colombianos, sin distingos políticos o de color de piel, presentaron en sus camisetas textos como ‘’Colombia soy yo’’, "No más FARC’’, "No más secuestrados en Colombia’’, "No más odio entre los colombianos’’.
Para Olga Lucía Gómez, directora de la Fundación País Libre, organización sin ánimo de lucro que trabaja con las víctimas de secuestro y sus familiares, y que fue es uno de los organismos convocantes de la jornada cívica de protestas, señaló que "me siento muy satisfecha por la masiva y contundente manifestación a favor de la libertad de todos los secuestrados de Colombia, un clamor que ya nadie puede ignorar ni en Colombia ni en el mundo’’.
"Te quiero… te quiero… te quiero’’
Fue la exclamación de la rescatada rehén de manos de las FARC, la colombo-francesa Ingrid Betancourt, al llegar a la gruta de Massabielle, el sitio en donde apareció en 1917 la Virgen, en el Santuario de Lourdes, de quien es ahora más devota que nunca, después de su largo cautiverio de más de seis años en las tupidas e inhóspitas selvas colombianas, días más tarde de su liberación.
Ingrid, rodeada por una numerosa presencia de fotógrafos y camarógrafos, pidió también que ella, la Virgen, le haga otro ‘’milagro’’, como es la liberación de los demás secuestrados colombianos en manos de las FARC, de otros grupos rebeldes y de la delincuencia común.
Exhibiendo en una de sus muñecas el rosario que ella elaboró con cáñamo y botones en plena selva, Ingrid dejó escuchar en su petición a la Virgen que ‘’los rehenes necesitan de tu fuerza. Haz el milagro de devolverlos a la libertad, María querida’’, para rememorar seguidamente las palabras que utilizó horas después de ser rescatada por el Ejército Colombiano: "Gracias a Dios y a la Virgen… estamos vivos y libres’’.
Posteriormente, la ex candidata a la Presidencia de Colombia, estuvo con su señora madre, sus hijos y su hermana orando en la capilla de la Adoración, y más tarde, acompañada por el Obispo de Lourdes, monseñor Jacques Perrier, rezó el Ave María, para seguidamente poner sus manos sobre el santuario dedicado a la aparición de la Virgen.
Monseñor Perrier almorzó con la dirigente política colombiana y otras autoridades de la localidad, antes de que ella emprendiera su regreso a París, señalando el alto jerarca de la Iglesia Católica que "ella, Ingrid, tiene tres pilares muy fuertes y fundamentales en su fe religiosa: la fe, la familia y su compromiso’’, declarándose sorprendido por las condiciones de salud que exhibe, "pese a seis años de verdadero sufrimiento y dolor’’.

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