
Foto de los braceros en Salinas, California, tomada en 1956.
Foto cortesía de Leonard Nadel Collection, Smithsonian Institution.
Cuando su esposo le dijo a mediados de los 50s que se iba a trabajar “al otro lado”, María Zárate le dió la bendición y le deseó suerte en su nuevo trabajo como “bracero” en los Estados Unidos, el cual les daría la posibilidad de alimentar a sus 6 hijos y eventualmente ahorrar para comprar una casa en su pueblo natal en Michoacán.
El sacrificio fue grande y no estuvo exento de humillaciones. Maria recuerda que su esposo que fue contratado por una empresa agrícola estadounidense, se quejaba en sus cartas de los malos tratos. “Me decía que lo trataban bien mal, que los desvestían y que los fumigaban con una manguera antes de enviarlos a mandar a trabajar a los campos a recolectar hortalizas”.
Esta es una de las millones de historias de bracero, es decir trabajadores mexicanos contratados por empresas norteamericanas de manera temporal para trabajar en los campos que inicio en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial y que será documentado por el Museo Nacional de Historia Americana de la Institución Smithsonian y la Universidad de Texas.
Mireya Loza, una de las coordinadoras del programa, quien el pasado 25 de julio visitó Oregon en busca de voluntarios que colaboren en el proyecto, explicó que la meta de contar las historias de los braceros y de sus familias que vivieron en Estados Unidos de 1942 a 1964. “Queremos que el archivo se enfoque a la comunidad entera. La historia de los braceros impactó a todas las familias, a toda la sociedad mexicana”.
Esta joven egresada de la Universidad de Brown, sostiene que la migración de su tío abuelo hacia los Estados Unidos como “bracero” influyó el rumbo de la vida de su familia originaria de Guanajuato. “Mi tío abuelo vino a trabajar en ferrocarril y él llegó a Chicago y después de eso mis otros tíos vinieron a trabajar y eso cambió la historia de nuestra familia. Yo por ejemplo nací en Chicago”, comenta en entrevista.
Este proyecto surgió luego de que un fotógrafo estadounidense documentó con más de mil 700 fotografías las historias de braceros. Su viuda donó las fotos al museo con lo cual surgió la idea de hacer una exhibición con un tema latino. “Se nos hizo una muy buena idea enfocarnos en esas fotografías. Nadie había documentado muy bien lo que había sucedido con los braceros, así es que hoy en día estamos buscando a los braceros en México y en Estados Unidos y estamos registrándolas en cinta digitales para que puedan ser oídas en el archivo virtual”.
La meta finalmente es que la historia de los braceros no se olvide y que se reconozca lo que contribuyeron a este país y a México. En su visita a Oregon aprovecharon para entrenar a una docena de estudiantes que colaboraran como voluntarios con las entrevistas.
Durante los 22 años que duró el programa de contratación de obreros del extranjero, millones de mexicanos vinieron a los Estados Unidos a trabajar. El programa Bracero fue el programa de contratos laborales para extranjeros más grande y de más importancia del siglo XX en los Estados Unidos. Se suponía que los braceros regresarían a México al concluir sus contratos de trabajo, pero no todos regresaron. Eventualmente algunos de los que regresaron a México después del término de su contrato inmigraron a los Estados Unidos, ayudados por la experiencia y el conocimiento que adquirieron durante su participación en el Programa Bracero.
“El Programa Bracero no sólo afectó a la economía agrícola y a la tecnología industrial sino que tuvo un impacto significativo sobre la cultura estadounidense y mexicana”, aseguró Brent D. Glass, director del museo de Nacional de Historia Americana mediante un comunicado de prensa.
“El proceso de documentar las contribuciones y sacrificios de los braceros es una experiencia extraordinaria”, indicó Kristine Navarro, directora del Instituto de Historia Oral de La Universidad de El Paso Texas. “Con nuestros afiliados del consorcio, esperamos preservar el legado de estos trabajadores que dieron tanto para crear y hacer crecer la identidad de Oregon y otros lugares”.
Por los últimos dos años el proyecto sobre braceros ha ofrecido una serie de juntas y oportunidades de recolectar testimonios en California, Illinois y Texas con la intención de darle acceso a la comunidad México-Americana y a los familiares de quienes trabajaron como braceros en este periodo y a sus descendientes.
El Museo Nacional de Historia Americana está también interesado en la donación de objetos, incluyendo herramientas, ropa, fotografías y documentos como contratos, tarjetas de identificación y cartas correspondientes al mismo periodo. Para mayor información llame al (971) 244-87-97 o visite el sitio de internet http://braceroarchive.org.