Edición Impresa: 08/18/2008

Los nuevos ciudadanos americanos tienen el Derecho al Voto

Elaine Lustig Keever durante la ceremonia de Naturalización en Portland.
Foto cortesía de Joseph Keever.

Se avecinan las elecciones en los Estados Unidos y el poder del voto latino se verá en el momento indicado. El próximo 4 de noviembre, un número cercano a las 122 mil personas, entre hombres y mujeres procedentes de México, tendrán la posibilidad de votar para elegir el nuevo presidente de los Estados Unidos. Este número, sin contar todos los latinos que podrán votar en las elecciones, el cual constituye un grupo decisivo que ayudará a elegir el nuevo presidente de este país.
Las estadísticas muestran que el año pasado estos 122 mil mexicanos se hicieron ciudadanos de los Estados Unidos. Los datos de este año, rompieron récords en cuanto al número de hispanos que ha recibido su ciudadanía, según lo dio a conocer el registro de la Oficina de Estadísticas de Migración.
Estos nuevos mexicano-estadounidenses podrían formar parte del universo de electores latinos que participarán de la elección presidencial, el cual está entre los 9 y los 12 millones, de acuerdo con diferentes estimaciones.
El número de ciudadanos norteamericanos, naturalizados es tan importante para elección y va cambiando mes a mes, pues muchos hispanos, no sólo los mexicanos, son mucho más conscientes de la importancia de obtener la ciudadanía y lo están haciendo. Ahora ellos tienen voz y voto.
Ese es el caso de Elaine Lustig Keever, nacida en Costa Rica y quien llevaba 23 años siendo residente de este país. “Hace apenas una semana que soy ciudadana y aun no he podido analizar a fondo el significado. Sé que estoy extremadamente agradecida con Dios por la gran oportunidad que me brinda de poder obtener la ciudadanía y no preocuparme en un futuro de las leyes de inmigración”.
“Sin embargo, sigo siendo la misma de siempre, con la sangre y tradiciones hispanas que fluyen por mis venas. La única diferencia es que ahora tengo voz y voto. Y aunque desafortunadamente algunas personas aun me discriminen por mi apariencia física o mi acento al hablar inglés, ahora puedo expresar que sí estoy en América y aunque me pidan que hable sólo en inglés hablo español, soy norteamericana y es uno de mis derechos, el de la libertad de expresión”.
Para Elaine fue muy importante este paso de lograr la ciudadanía, sobre todo en este momento. “Las leyes de inmigración están constantemente cambiando. Mi ‘green card’ era de las antiguas que no tienen fecha de expiración. Hay una nueva ley mediante la cual debía cambiar mi ‘green card’ por otra diferente y renovarla cada diez años. En ese momento decidí que era más económico tramitar mis papeles de ciudadanía, en lugar de estar enfrentando un gasto cada diez años”.
Los cambios que se han vivido durante los últimos meses han hecho que los latinos sean más conscientes de la importancia de ser ciudadanos, si cumplen de hecho con los requisitos. “Enfrentamos tantos cambios migratorios constantemente en este país y últimamente uno realmente no tiene ninguna garantía. En el momento menos pensado pueden decidir cambiar el estatus migratorio de cualquier persona que no sea cuidadano en este país. Mis hijos y mi esposo son nacidos aquí y no me gustaría tener que separarme de ellos”, dijo Elaine Lustig Keever en entrevista con El Centinela.
Los cambios también se han dado en los documentos de su país de origen, Costa Rica. “Mi cédula de identidad, al igual que mi pasaporte costarricense caducaron. El trámite para obtener esos documentos y poder viajar es sumamente difícil si uno está en los Estados Unidos. Hay que enviar documentos originales importantes por correo a Costa Rica y no se ofrece ninguna garantía de que no se extravíen y es muy difícil reemplazarlos. Ahora con mi pasaporte norteamericano puedo ir a Costa Rica y tramitar personalmente dichos documentos sin problema”.
Con respecto a la importancia de tener el derecho de votar, Elaine Lustig Keever recuerda todo lo que aprendió durante su preparación para obtener este derecho que es parte de ser ciudadano norteamericano. “Aprendí muchísimas cosas con las que antes no estaba familiarizada, al estudiar para este examen. Conté con el inmenso apoyo de mis familiares y compañeros de trabajo durante este proceso y al ayudarme a estudiar descubrieron que ellos mismos no sabían todas las respuestas. Me impactó saber que todos los derechos en la constitución de los Estados Unidos se aplican a “todos” los individuos que estén en este país ‘no solamente a los ciudadanos’ ”.
Derecho al voto
“El derecho de votar es invaluable para mí. Nunca tuve la oportunidad de votar en Costa Rica, puesto que cuando llegue aquí apenas cumplí la edad requerida. Todos los asuntos que tienen que ver con inmigrantes (especialmente mis hermanos latinoamericanos) ocupan un lugar muy especial en mi corazón, por consiguiente un puesto primordial en lo que se refiere a tener la oportunidad y el privilegio de hacer una diferencia (aunque sea mínima) de ayudar a mi gente”.
Y ella ya se registró para votar. “El domingo cuando estuve en el Milwaukie Market había un puesto de ‘register/re-register to vote’. Cuando la persona se me acercó y me preguntó si ya estaba registrada para votar, casi digo que no, pero recordé que ahora sí puedo y me registré. La señora estaba muy emocionada, pues fui la primera recién convertida en ciudadana en registrarse”.
“Durante todos estos años en realidad nunca puse mucha atención a la política y los candidatos a la presidencia, ahora trato de buscar cuanto material hay disponible. Y estudiar detallada y profundamente las propuestas de cada candidato con referencia a todos los temas. Siento que es una gran responsabilidad y es mi deber”, reiteró.
Recordando la ceremonia de Naturalización, ella dijo que “la ceremonia de Naturalización fue muy emotiva. El video que en el que se hace una corta reseña acerca de los miles de inmigrantes que han llegado a este país de todas partes del mundo desde hace siglos, sus luchas, sus logros te hacen pensar en la dicha de esta oportunidad y la libertad”.
En la ceremonia, del pasado miércoles 23 de Julio “éramos 37 y representábamos 21 diferentes países. Se me empañaron los ojos y recordé esa canción ¿De qué color es la piel de Dios? ... Dije negra, amarilla, roja y blanca es que “Todos son iguales ante los ojos de Dios”.
El testimonio de Elaine muestra el valor de este momento que cambia la perspectiva hacia un nuevo futuro.

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