Edición Impresa: 08/18/2008

No vengo como sacerdote sino como enviado de Cristo

El padre Angel Pérez durante su primera misa como párroco de San Lucas.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen.

WOODBURN- Después de tres años en la iglesia Santa María de Corvallis, el padre Angel Pérez llegó a la comunidad de San José en Woodburn. Y en una solemne misa presidida por el Arzobispo John Vlazny, el pasado 13 de julio a las 10.00 de la mañana, cerca de 700 feligreses le dieron la bienvenida.
Había católicos de todas las comunidades y la iglesia multicultural, se unió en oración para recibir al sacerdote mexicano, con una misa bilingüe, que muestra el espíritu de la iglesia de hoy. El mismo sacerdote lo dijo: “Pienso que los latinos tenemos mucho que ofrecer en los dos idiomas y por eso la misa fue celebrada en español e inglés”.
Y como el padre Angel Pérez conoce muy bien su ministerio, ese mismo día después de la misa y la gran recepción, él celebró su misa a la 1.30 de la tarde y los bautismos a las 2.30 pm.
En entrevista con El Centinela el sacerdote recordó sus palabras en la homilía: “Yo dije, vengo como un sembrador a sembrar una semilla que no es mía. No vengo como el sacerdote mexicano, vengo como el sacerdote enviado de Cristo”.
Y en su visión de lo que debe ser la iglesia de hoy, está muy claro que los católicos integramos una sola iglesia, así hablemos diferentes idiomas. Por eso él lo dijo: “Soy el cura de las dos comunidades”.
El Padre Angel tiene su convicción de formar su comunidad. “Mi reputación me precede. Yo sé que hay gente que dice: ‘se siente Padre y es Padre, o cuidado con él’. Pero lo que quiero que la gente entienda es que el orden lleva a Dios y el desorden a la perdición”.
Por eso, al llegar a Woodburn él tiene claro lo que tiene que hacer, por ejemplo en el momento de celebrar la misa, que para él es muy importante y por eso está invitando a todos los hispanos a asistir “todos los domingos a misa y hacerlo en orden”.
“Por favor apaguen su celular”, les digo. “La única llamada que van a recibir es la llamada de Dios. Y es una falta de educación grande la que se comete cuando se hace ruido en el templo. El latino debe entender que el templo es un lugar sagrado, porque dentro se encuentra el Santísimo Sacramento y no está bien que lleguen a hablar, o que coman chicle y si los niños están corriendo o llorando, pues hay que sacarlos del templo”, indicó el sacerdote.
“Se ha notado que la gente ha escuchado y la gente necesita oír esto y que se le digan las cosas. Vamos a encontrar que la falta de educación en el templo no tiene excusa”, reiteró el sacerdote.
A su llegada, el Padre Angel tiene claro que quiere organizar aspectos de la vida del católico hispano, sobre todo, el relacionado con los sacramentos. “El curso catequético en la parroquia va a ser de dos años y todos tienen que inscribirse”.
El sacerdote tiene claro cómo va a trabajar con la comunidad. “Vamos a tener nuevas disposiciones para recibir los sacramentos, pues estos requieren de seriedad, sobre todo el bautismo y el matrimonio. Lo que el padre está pidiendo es que las personas sean miembros de esta comunidad y sobre todo miembros registrados en esta parroquia.
El registro es muy importante. “Yo puedo conocerlo por muchos años y si no está registrado en la parroquia, no existe. Si la persona quiere el sacramento del bautismo, pues tiene que haber estado registrado en la parroquia durante los últimos seis meses”.
El padre tiene claro que la participación de la comunidad en la misa es muy importante y él tiene claro que es una participación constante. “Que participen en la misa que es lo más importante. En esta iglesia que es para todos. Mi intención al venir a Woodburn es formar comunidad y que la gente sienta que les pertenece. Los sacramentos no se compran, pero participando en misa todos los domingos, requiere un compromiso y es dar de su tiempo en cada uno de los ministerios”.
Siendo mexicano y habiendo trabajado en otras parroquias de Oregón, el sacerdote tiene claro cómo es el compromiso. “Compartir el tiempo en la parroquia. Formarse en la fe religiosa y creo que es tiempo de que el católico hispano se mueva de su bautismo de tradición y crezca en el bautismo de convicción”.
A pesar de que el sacerdote no había trabajado en Woodburn oficialmente, esta es una comunidad que él conoce. “Cuando yo llegué de México en 1995, llegué a vivir aquí en la rectoría con los sacerdotes y les ayudaba en lo que podía”.
Eventualmente pensé que iba a llegar a San José en Woodburn y acepté la petición del Arzobispo Vlazny de ser el párroco de esta comunidad y es una de las que representan más retos. Es una comunidad muy extensa y por eso, representa retos a todo nivel”.
En su opinión hay uno que es el principal. “Es en el área catequética y de educación religiosa, porque no hay nada fuera de las pláticas pre-bautismales y la educación de la escuela, pero no hay un plan pastoral. Hay que desarrollar un Plan Pastoral y hay que empezar de cero”.
Cuando el padre Angel piensa en sus metas dice: “El padre está motivado y a la vez extraviado. Porque el hecho de preguntar quién colabora con esto y ver que no hay líderes, esto crea un poco de tensión por el hecho de querer organizarme y ver que no hay bases y hay que buscar esas bases”.
Su iniciativa es grande y él va a crear ese Plan Pastoral. “Eso sí hay una comunidad con gente que por años he conocido y ayudan y lo hacen en el ministerio al que corresponden y es gente valiosa. Pero estoy seguro de ellos pueden dar más y puedes pulirlos más en su ministerio. Se necesita un plan que incluya en su totalidad a la parroquia y esa es mi priodidad: ‘ver si la gente quiere caminar conmigo’ ”.

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