El Centro de Jornaleros contó con el apoyo del alcalde de Portland, Tomas Potter quien presidió su inauguración.
María Osterroth
El Centro de Jornaleros fue inaugurado en Portland, por el alcalde Tom Potter.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen.
El Centro de Contratación de Jornaleros (Day Labor Hire Site) abrió sus puertas el pasado 16 de junio en Portland, con el apoyo del alcalde de la ciudad, Tom Potter, quien junto con los comisionados de la ciudad aprobaron un presupuesto de US $200.000 dólares que serán utilizados en 2 años, con el fin de que el proyecto llegue a ser auto-sostenible.
Pese a las críticas de grupos anti inmigrantes quienes se opusieron a que la ciudad destinara recursos económicos para abrir un sitio que permita a los trabajadores indocumentados ser contratados, Tom Potter dijo que la gente que quiere trabajar en Portland se merece un lugar seguro y “seco” para encontrar empleo. “Si usted quiere trabajar, se le debe permitir hacerlo”, dijo el alcalde durante el acto de apertura en el que cortó la cinta roja durante la inauguración.
De lunes a domingo, este centro ubicado en el 240 de la calle NE Martin Luther King abre sus puertas de 6.00 de la mañana a las 12 del día y ofrece a los jornaleros un espacio seguro para ser contratados por empleadores. Al llegar, los trabajadores se apuntan en una lista, la cual será sometida a un proceso de selección de lotería para determinar el orden en que serán contratados cuando lleguen los empleadores, explicó Ignacio Páramo, encargado del centro y uno de los organizadores del Proyecto VOZ.
Rolando, un hombre de 44 años proveniente de Veracruz, México, y que vive en Oregón desde hace 4 años se presentó durante la primera semana de funcionamiento del centro, en busca de trabajo. Su nombre no apareció en la lista de los seleccionados para ser contratados, por lo que después de tres días sin empleo se desesperó y decidió salir nuevamente a la calle. El cree que en la esquina es más fácil y rápido el proceso de contratación, pues hay menos competencia. Desde entonces espera en las calles de NE Lloyd y Martin Luther King Jr. Blvd.
Leonel, un hombre guatemalteco de 48 años llegó hace unos días a Portland huyendo de Los Ángeles por miedo a que lo deportaran.”Se han llevado a muchos vendedores y los han deportado. Tuve miedo de que me pasara lo mismo, por eso vine a Portland”, explicó. Se entero del centro a través de otros jornaleros. “Vine aquí, pero hasta ahora no he conseguido trabajo, pues mi nombre no ha salido en el sorteo, pero no pierdo la esperanza”, dice este hombre que padece diabetes y no tiene forma de acceder a servicios de salud.
Y es que el número de trabajadores que se presentan cada mañana promedia los 80, de los cuales sólo entre 25 y 30 encuentran trabajo. Con la llegada del verano se espera que las contrataciones mejoren como típicamente sucede cada año, pues es en esta época, cuando la lluvia da una tregua, lo que hace más fácil la construcción y reparación de casas, pintura de exteriores o trabajos de jardinería, entre otros.
Sin embargo, la desaceleración de la economía norteamericana se está dejando sentir y no se espera que la recuperación en este verano sea del mismo nivel que en años anteriores, explicó Mejía.
Hay optimismo de que en la medida que más gente conozca del centro, y las campañas de promoción a través de volantes, internet y en medios de comunicación logren su cometido, haya más patrones en busca de trabajadores. De manera paulatina, se ha observado una recuperación en las contrataciones. En el primer día de operación, sólo 2 personas obtuvieron un empleo, para el 27 de junio, ya el número de contratados llegaba 27.
Romeo Sosa, director de VOZ reconoce que sabían que el arranque de operaciones del centro no iba a ser del todo fácil y que se enfrentarían a la competencia de los trabajadores de las esquinas. No obstante, dijo que es un fenómeno normal en otras ciudades y “que no hay un centro sin esquina. Ya sabíamos a que le tirábamos, pero es un proceso de educación para los trabajadores y para los patrones. Hay que darle tiempo”.
La experiencia ha demostrado que los malos empleadores, los que usualmente abusan de los trabajadores, acuden a contratarlos en las esquinas, no van a los centros, en donde se puede abogar por sus derechos, explicó Sosa.
Mientras esperan la llegada de empleadores, los jornaleros tienen acceso a agua y café, e incluso en ocasiones a donas. También tienen acceso a sanitarios móviles. Cuando tienen algún problema laboral, o un accidente de trabajo, los organizadores del centro actúan como mediadores. Si se lesionan, intervenimos para que se les indemnice, y si un patrón no quiere pagarles como ya ha sucedido, intervenimos para que se les pague”, añadió Marco Mejía. En el pasado, se han recuperado más de US $200 mil dólares por reclamos de salarios no pagados.
Cuando un patrón llega en busca de trabajadores, los encargados del centro realizan las negociaciones más convenientes para los trabajadores, quienes reciben un salario mínimo de US$10 dólares la hora. “Después de que negociamos le preguntamos al trabajador si está de acuerdo, pues es él quien tiene la última palabra”.
Todos los servicios del centro son gratuitos, sin embargo, se está pidiendo una cooperación de un dólar a cada trabajador que es contratado con el fin de que se forme un fondo que permita hacer frente a los costos de operación del centro. Los jornaleros deben respetar las reglas de no alcohol, no drogas, no violencia y no disturbios.
A finales de julio iniciará la construcción del local que se convertirá en el recinto que albergará a los trabajadores y les dará techo en típicos días de lluvia y frio de Portland. “Será como un garaje grande cubierto con ventanas, calentadores y bancas para que los trabajadores puedan esperar”, explicó Mejía. En la construcción del inmueble no podrán participar los jornaleros debido a que no cuentan con permiso para trabajar, y la ciudad sólo puede emplear a quienes cuenten con permiso para ello.
El centro está abierto a todos aquellos que busquen trabajo, no sólo para los hispanos quienes hasta el momento constituyen la mayoría. También asisten anglosajones, asiáticos y afroamericanos. Se espera que en la medida en que más gente se entere del centro, también las mujeres lo consideren como una opción para buscar empleo.
Desde hace más de 10 años el proyecto de Educación de Derechos Laborales (VOZ) se había planteado la meta de abrir un centro de contratación. “Era como un sueño, un anhelo en el que trabajamos muy duro, hablamos con los comisionados con los alcaldes de Portland, pero nunca se dio la oportunidad hasta ahora, gracias al apoyo de Tom Potter y los comisionados. Esto es un gran logro no sólo para la comunidad jornalera, sino para todos los inmigrantes porque sabemos que estos momentos son críticos en donde hay una ola anti inmigrante bien fuerte, y en oTras ciudades en lugar de abrir centros, se están cerrando”, dijo con orgullo, Marco Mejía.