
El ecuatoriano Omar Vargas es uno de los talentosos del teatro latino en Portland.
Foto Archivo Teatro Milagro.
La vida muchas veces, sin importar dónde estemos nos muestra el camino. Ese es el caso del actor ecuatoriano de 41 años, Omar Vargas.
Nacido en la capital, Quito, desde donde salió hace 9 años para vivir en México y luego en los Estados Unidos, este talentoso actor siempre ha vivido para el arte en las tablas.
Hoy es un inmigrante, pero ha sabido llevar con él su talento y ponerlo al servicio del público sin importar origen o edad.
“Nunca pensé en ser inmigrante, pero yo he tenido un poco de suerte, pues a pesar de serlo he podido trabajar en mi profesión y para lo que he sido entrenado. He sido actor, mimo y desde que llegué a los Estados Unidos he trabajado actuando, incluso en California”, dijo en entrevista con El Centinela.
Por eso este mes, nuestra publicación quiere dedicarle esta sección, sobre todo, porque en enero se presentó Frida, producción del Teatro Milagro, en la que Omar Vargas interpretó por segunda vez a Diego Rivera, el papel principal al lado de la diva.
“Sí pero en esta oportunidad la obra cambió. Esta vez fue dirigida por Olga Sánchez, y después de 10 funciones se bajó el telón con gran éxito el 20 de enero”, dijo el actor.
“Yo creo que en esta oportunidad hubo más aceptación, la sala estuvo llena del público en todas las funciones. Yo siento que ala gente le gustó el montaje y creo que había también mucha expectativa”.
Hablando de su papel protagónico, dijo: “Uno de los comentarios que recuerdo que me hicieron después de ver la interpretación sobre mi papel, fue ‘cómo se parece usted a Diego Rivera’ y en algún sentido esto me alimenta”.
Y lo mismo le sucedió cuando interpretó a Neruda. “En abril del año pasado me dijeron que me parecía a Neruda y esto es gratificante como actor porque muestra que estoy dando el sentido de una caracterización. Es grato que la gente lo reconozca y que bueno que lo sienten así”, reiteró el actor.
Pero su reciente papel como Diego Rivera ha dejado una huella. “La idea de representar un personaje tan controversialmente histórico le plantea a uno un reto. En este caso él era pintor y muy controvertido, con muchos problemas como artista, como político y como esposo. Al representarlo y que la gente lo reconozca le deja a uno una sensación muy buena y se vé que los años que han pasado y la experiencia es la que hace a un actor”.
Pero como la temporada da vida a los personajes y cuando se acaba, pareciera que ya viven dentro del actor, siempre queda el recuerdo del aplauso final. “Al finalizar ‘Frida’ fue muy chévere pues la última función fue excelente y se sentía que la gente estaba con nosotros. No fue triste porque es la apertura de nuestra gira este año”.
Así como hubo alegría en el caso de Frida, también el actor ha sentido tristeza en otros momentos al finalizar su temporada. “Cuando terminé Neruda tenía un nudo en la garganta y una pena terrible de terminar el personaje y la obra”, reiteró.
Omar Vargas, seguirá interprentando este año a Diego Rivera, en la gira que recorrerá sitios de Oregón como Ashland, Salem, Eugene y Canby. Igualmente, visitará Washington e Illinois.
En el Milagro
La carrera actoral de Omar Vargas ha estado vinculada directamente con el Teatro Milagro. “Al llegar a Oregón encontré mi trabajo. El contacto con el Teatro Milagro fue simple y vine a hacer la función de mimo en 1998. Cuando llegué y averigué dos personas me dijeron ‘puedes ir al Teatro Milagro’ y José me dijo ‘cuando vengas comunícate con nosotros y vemos que hacemos’. Dos meses después obtuve un contrato con la ciudad para hacer espectáculo de mimo en Portland, eso fue en el verano de 1998. A partir de ahí inicié el contacto con el Milagro”.
Omar Vargas recuerda que su primera obra fue el Día de los Muertos, la cual año tras año recuerda una tradición netamente mexicana en la forma de celebrarla. Hoy se sigue presentando durante el mes de noviembre y Omar recuerda que en su primera aparición presentó dos números pequeños.
“Desde 1999 fui parte del elenco por completo en el Día de Muertos. Ese Día de Muertos, mi personaje Juanito, era un muchacho que moría y trataba de regresar para decirle a su novia que había muerto”, indicó.
Y cuando recuerda sus personajes se siente orgulloso de ser actor. “Yo creo que lo que más me llena es la idea de poder representar a gente que uno no se imagina que puede personificar, como el caso de Neruda, que era interpretar a alguien grande, a quien respeto y admiro. Por eso en el escenario pones todo, ese cariño hacia el personaje y la intención de revivirlo para la audiencia”.
Y al ser actor la relación con el público va de la mano. “Claro, porque eso es el teatro y es el arte de representación y de poder estar en contacto con una audiencia y poder hacer un espectáculo para un público, que está enfocado en ti. Lo mejor para mi es esa sensación de poder lograr ese compartir y ese juego con la audiencia”.
El teatro tiene la magia de hacer reflexionar a las personas. Tanto al público como al actor. “Es la cuestión artística de saber que por medio del arte influyes para que la gente se cuestione y hay cosas que podemos cambiar y no estan bien, y si alguien vé un espectaculo puede ser que se cuestione y piense que hay algo que hacer. Esa es una de las razones por las que hago teatro, ya que puedo compartir las necesidades que tenemos los seres humanos”.
La comunidad
“Yo creo que de alguna manera cuando la comunidad vé una obra de teatro se cuestiona y empieza a razonar que no es tan simple y que sí hay una especie de crisis y todo no es color de rosa como no lo pintan, además de que la gente puede ver que hay problemas serios que tenemos que enfrentar como comunidad latina”.
Y esa conciencia en la realidad es innegable. “Esto se ha puesto en evidencia , de alguna manera se dejó ver claramente el año pasado con las marchas de inmigrantes cuando toda la comunidad se mostró unida y dijo ‘ estamos aquí’, para ser reconocidos como comunidad, ser respetados y respetar. Somos también una comunidad que aporta, a través del teatro y estamos para hacer arte y compartirlo”.
Un Milagro el Teatro
“Para mí el teatro es una organización que sobrevive, en la que obviamemte es el compartir la riqueza de la comunidad latina y el arte hispano y latino y en ese sentido es bien chévere trabajar aquí”.
Además él es latino e inmigrante. “Por eso me gusta compartir mi talento y como asistente de Olga Sánchez, puedo ser el nexo para que la comunidad latina siga asistiendo para ver las obras”.
Omar Vargas se ha unido al objetivo principal del teatro, dirigido a que la gente se acerque más al teatro. “En ese sentido la organización es bien chévere y por eso no creo que yo podría trabajar en un grupo anglo, pues sería más complicado. Para mí el Teatro Milagro es la opción porque se puede seguir haciendo teatro y por la comunidad”.
Omar Vargas no se vé haciendo algo diferente. “El día que deje de hacer teatro se me irá la vida. Es mi vida hoy y puedo decir que llevo 20 años haciendo teatro”.
El actor es apariencia y eso lo sabe muy bien Omar Vargas. “El verdadero Omar es medio neurótico, generalmente soy muy emotivo, pero tambien soy una persona que se preocupa mucho por la cuestión social y el ser humano es muy importante para mí”.
Y es humano también. “Soy cariñoso y me preocupo mucho por la gente y los que están cerca, Por mi compañera, mis amigos y mi familia en Ecuador, sobre todo mi familia que no ha dejado de ser importante ni un momento”.
El extraña a su familia. “Es la parte vital de mi vida. Pero sé que donde estoy tengo que vivir mi vida. Me gusta reír mucho y soy un payaso a ratos, porque me encantan las bromas y tratar de tomar la vida de una manera simple”.
“Por eso trato de que la vida no sea tan complicada y trato de divertirme. Trato también de tener el tiempo libre para poder disfrutar la vida, caminar, ver una película”.
Entre sus pasatiempos está la lectura. “Leo bastante y me gusta mucho. Recuerdo una amiga de Ecuador que me dio un libro y me dijo ‘tienes una semana para devolvermelo’, y a partir de ese momento me ha gustado leer, sobre todo literatura, cuento y novela”.
Omar Vargas se ha entregado a la comunidad, con sentido social. “Porque me encanta ver que estoy sembrando un granito para concientizar y mi sueño es que todos vivamos juntos”.